viernes, junio 29, 2007

No existe reencuentro sin antes haber una despedida...

Después de un largo receso, demasiado a mi parecer, he vuelto a este pequeño mundo del blog. Mi intención en distinta y ahora pretendo permanecer con mis artículos hasta el final.

Han pasado muchos sucesos en este largo periodo. Mencionarlos todos es cosa de nunca acabar. ¿Tantos pude tener?, si... los suficientes para madurar en varios sentidos de mi vida.

Bueno... entre tantos sucesos y eventos que me han pasado, tuvo que presentarse uno que era inevitable poder eludirlo. La separación entre seres queridos no es fácil asimilarla, menos si existe un lazo fuerte que ha ido sustentándose con valores, principios y una hermosa fraternidad que nutre el núcleo familiar (unión y buena correspondencia entre los miembros de una familia). Pensar en el hecho de no volver a ver a mi padre hasta quizás cuando, me produce una nostalgia que compunge mi corazón.

Así es, mi viejo viajó el día jueves, 28 de junio, a las 12 del día. Lo dejamos en el aeropuerto esperando volver a verlo y confiando en Dios, pacientemente, que nos permita poder abrazar y estrechar nuestras manos con las del jefe de la familia, el toqui de nuestra ruca, una vez más.


El sufrimiento, la desesperación, la desesperanza, la melancolía y un sin fin de otros sentimientos, que infectan nuestro espíritu, nos retuercen y propagan una desazón en el entusiasmo que nos motiva a seguir luchando en esta vida que cada día se torna más exigente y materialista. Es ahí donde me doy cuenta que no es la mejor manera de enfrentar esta peripecia y que dejar de actuar equilibradamente nos impide poder fomentar la esperanza de un reencuentro. Mi polola me lo recalca, la escucho y tiene toda la razón. No se ha acabado todo, la voluntad de Dios se ha ido cumpliendo en la vida de mi viejo y si el partió con nuevos rumbos a una tierra lejana, es porque era necesario e indispensable. Es la salida divina que se manifestó en un momento muy agobiante, la respuesta que esperábamos para dar rienda suelta al comienzo de la solución a nuestras pesadumbres.

Nuestra naturaleza tiende a cuestionar a la vida, en si, por como nos trata, pensamos y decimos “¿porque tuvimos que llegar a esta incidencia?” o “que mala suerte la mía”, como muchos dicen. Caemos en un grave error, la suerte es definida, terrenalmente, como un encadenamiento de accidentes, considerados como fortuitos o casuales. O sea, son hechos que no se pueden evitar ni prevenir, como si uno asumiera tal condición dejando a un lado el hecho de entender no el “porque” sucedieron las cosas, si no, el “para que” sucedieron. Como que creemos en fuerzas externas, provenientes del más allá, que fijan nuestro “destino” y no nos permitimos a nosotros mismos comprender que tenemos un libre albedrío y que de acuerdo a las decisiones que tomemos, ante tentativas que nos ofrece la vida, sufriremos malas o buenas consecuencias. El “destino” no nos rige. “Todo nos es lícito, pero no todo nos conviene”. ¿Acaso esta frase célebre es una inspiración propia de nuestra sabiduría? De acuerdo a nuestros actos y al comportamiento que adoptemos seremos capaces o no de ser hombres y mujeres de bien con una vida plena y armoniosa.

No debemos adoptar al destino e incorporarlo a nuestro estilo de vida, ¿saben porque?... simple: porque significaría creer que las cosas que nos suceden son por disposición de la naturaleza como fuerza externa. Un cristiano no debe regirse tan fácilmente por entes análogas a Dios. Destino proviene de la palabra hado, divinidad o fuerza irresistible que, según los antiguos, obraba sobre los dioses, los hombres y los hechos. Ahora, piénsalo bien antes de decir que el destino te jugo una mala pasada.

En mi caso, Dios rige su voluntad en la vida de mi familia dándonos la oportunidad de surgir ante la adversidad. Dios no nos mira desde arriba y disfruta hacernos padecer sufrimientos para ver que tipo de reacciones acogemos… ¡jamás! Las eventualidades que amoldemos en esta vida, tanto buenas o malas, son fiel consecuencia de los actos que cometemos. Asimilarse cada día al carácter de Dios es primordial para no padecer el sufrimiento de un mal convencionalismo. Dios nos perdona ante el pecado cometido, tras nuestro arrepentimiento, pero la consecuencia tenemos que soportarla lamentablemente. Dios prueba nuestra calidad de cristiano y en este momento lo esta haciendo con mi familia. Saldremos adelante con paciencia siempre esperando en El. Mi deseo es que si pasas por un apesadumbre de calibre muy alto… sigue el consejo de este humilde servidor y veras como Dios te bendice.


Entonces, arriba el ánimo familia. Tenemos la esperanza del reencuentro. Hagamos que nuestra debilidad se torne bendición manteniendo una relación mutua de dependencia con Dios, como mi viejo siempre nos ha enseñado. No dejemos que la autocompasión se adueñe de nuestras vidas y miremos al cielo con voz de júbilo.
Si no hubiera chateado con mi polola no me habría motivado a escribir este artículo, lo debo reconocer. ¡Bebe, la fuente de mi inspiración! ¡Te amo corazón y será por siempre!

Saludos a mi hermana Carlita. Me alegra su arduo trabajo en la iglesia, me da un ejemplo excepcional. A mí querida madre que a pesar de todo es fuerte y me anima con su cariño incondicional. Por último, obviamente, a mi viejo… como te dije muchas veces padre, entre la sabiduría y la inteligencia hay una gran diferencia. Tu sabiduría ha sostenido mi vida y siempre me sentiré orgulloso de ti. ¡Gracias!

Gracias bebe por el ánimo que me das... tu cariño es incondicional y tu amor me sustenta cada día más mi corazón. ¡Te amo morena!


Espero que les guste mi escrito, por ende espero sus comentarios.


¡Saludos a todos!

__..::100% MINDFUL AND MIRTHFUL::..__

lunes, julio 24, 2006

Un árbol de buenos frutos...

La incertidumbre y la tristeza de cada día ver a un ser querido abatido por el azote despiadado de los síntomas de una enfermedad es insoportable y doloroso. Saber que su organismo ya no puede resistir los ataques de la afección que consume su ser y que uno no puede entregar una solución definitiva a tal incierta pesadumbre… es como una espada muy larga que te cala y te llega hasta el fondo de los huesos. Si, es una realidad que no queremos aceptar y solo pensamos en ello constantemente. Quizás es paradójico lo que voy a comentar, pero es muy veraz y cierto: son en estas circunstancias en donde uno toma asunto en cuanto a la importancia que esta persona a producido en uno (no quiero decir que nunca me he dado cuenta de ello) y lo especial que ha sido su forma de ser influyendo en muchos aspectos de nuestras vidas. Y sin darse cuenta, a pesar de lo tedioso y enfermizo que puede estar esta persona, su voluntad y su espíritu no han sido transgredidos de ninguna manera sorprendiéndonos y dándonos una lección que te llega hasta lo más profundo de nuestro ser de tal forma que nos hace reconocer cuan agobiados y desalentados somos al enfrentarnos a hechos de la vida que ni siquiera se asemejan y asimilan al dolor o sufrimiento de una persona que padece una enfermedad cancerigena.
Mi abuelo Florencio… una persona inmemorable y especial, llena de valores y principios cristianos jamás transferibles con el mundo. Una persona que a pesar, como mencionaba con anterioridad, de su condición física y el desgaste que pueda tener, es fuerte y animoso en contrarrestar la pasión dañosa o alteración que produce su agonía en lo moral y espiritual. Por eso quiero dedicarle a mi abuelo más que una mención honrosa, una mención honorífica.



Espiritualmente a mi abuelo lo comparo con un árbol grande, hermoso, lleno de hojas y bien consolidado. Con raíces bien sedimentadas y frutos apetitosos. Así como un árbol procura ofrecer muchos productos útiles, en donde los más importantes son la madera y los frutos, mi abuelo Floro nos ha entregado una gran cantidad de sustancias ligadas al desarrollo humano. Su humor, su forma tan amena de ver la vida y ligar la esencia de la doctrina de Dios en cada aspecto de la misma, su espontaneidad, su elocuencia en recitar e interpretar La Palabra, su consejo oportuno, su alegría, su devoción, su fraternidad, su amor por las almas, su incesante búsqueda de predicar y dar a conocer las buenas nuevas, su amor a la familia, su cordura, su vida cristiana en general… son tantas las cualidades, aún las ligadas a sus porfías, las que nos hacen quererle grandemente.
La semilla que ha sembrado y lo sigue haciendo en nuestros corazones a través del tiempo ha cosechado frutos hermosos y apetecibles que permanecen bien arraigados en nuestras vidas. Quiero expresar el gran amor y cariño que te tengo abuelo. Gracias por tu sinceridad y honestidad, por tu sabiduría y asesoramiento espiritual, por enseñarme de la vida desde que era muy pequeño y por que en ti pude encontrar un pilar fundamental cuando lo necesitaba. Gracias por tu amor a Dios, por tú frenética e insaciablemente búsqueda de la verdad, por respetar mis opiniones, por enseñarme a encadenar los sucesos de mi vida con la Biblia… por que cuando iba en la básica, y en muchas ocasiones en la media, acudía a última hora a ti para que me elaboraras un trabajo de artesanía a pesar de que te lo pedía a última hora por mi irresponsabilidad. Entrabas a tu taller, tomabas tus utensilios de trabajo, prendías tu máquina para cortar madera y me confeccionabas un artilugio de madera hecho artificiosamente con mucho cariño. Podía ver el amor despedido por el esmero de tu trabajo, tus manos… grandes y ásperas capaces de crear lo insospechado instruyéndome sigilosamente. La nota… un siete… ¡gracias abuelo, gracias!... ¡te quiero mucho!... ¡fuerza que Dios esta contigo! Recuerda:
“¡Bienaventurados los que guardan mis caminos! Atended al consejo, sed sabios y no lo menospreciéis. Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, guardando los postes de mis puertas, porque el que me halle, hallará la vida y alcanzará el favor de Jehová” (Proverbios 8: 32-35).
¡Bienaventurado eres abuelo, que el Señor te bendiga!
Familia: “Den ánimo y valor a sus corazones todos los que confían en el Señor” (Salmos 31: 24).

jueves, julio 20, 2006

Iniciándose en el mundo del Blog…

Bueno, siempre hay que incursionar en algún diario de vida y creo que este es un buen sitio para comenzar, pero con la diferencia de que seré observado y analizado de acuerdo a los artículos que vaya introduciendo (no es que quiera dar a conocer lo más íntimo de mi vida), esa es la idea.

A veces es necesario entregar y manifestar lo que sentimos, pensamos y creemos… No podemos cohibirnos y sumergirnos en el vacío que nos ofrece la indiferencia del no querer compartir una idea o pensamiento solo por el hecho de pensar que esta puede ser absurda e inadecuada. Si piensas así amigo o amiga… mejor cómprate el libro “La introversión, mi estilo de vida” y ándate a vivir a la Isla VIP con Fabricio (cualquier aporte), sin ofender a las fans.

Es bueno y confortador desembuchar lo que hay en lo más interno de nuestros corazones, siempre y cuando sea con la persona correcta. Este tipo de declaraciones son por una necesidad de ser escuchado y consolado… se los puedo confirmar diciéndoles que para mi ha sido gratificador y hermoso abrir mi corazón a Romina (mi polola), imagínense como es otorgárselo a Dios. Otras formas de expresión son las que podemos ver en los blog, pues en ellos uno busca compartir una alegría, anécdota o desdicha que al fin y al cabo tiene una moraleja significativa que nos aconseja y enseña a comportarnos de una manera mucho más cautelosa y adecuada (siempre hay que buscar lo positivo de las cosas, aunque cueste mucho). Por eso amigo… si tienes que expresarte, hazlo y de la mejor forma… en una de esas puedes bendecir la vida de otra persona, siempre y cuando valga la pena contar tu suceso. Lo bueno de tomar una actitud pragmática es que si tienes el concepto de una idea buena, ésta se concretara si la llevas a la práctica, si no, no tiene razón de ser. Compartir vivencias no es tirar cualquier cosa que te pase a la pantalla, al contrario… es un buen testimonio que ha bendecido tu vida y por lo tanto, quieres que los demás la conozcan para que sean bendecidos.

Y como nuevo usuario del blog me fue necesario conocer su origen y se los voy a compartir: los blog provienen de la frase “web log” y log es registro escrito en ingles. Esta palabra significa bitácora, o sea que la frase completa da a entender a un sitio web en donde se recopilan cronológicamente mensajes de uno o varios autores, sobre una temática en particular siempre conservando el autor la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente. Si le quitamos a "Web Log" las letras w y e, nos queda Blog... ¡mirch!

Creo que la mejor manera de darme a conocer era reflejándome en la redacción de un escrito, pero todos sabemos que la imagen vale más que mil palabras, así que por eso me tiro una fotito.

“Caminante Sonoro es aquel que no espera que la vida y sus adversidades lo abatan, si no que deja de improvisar y lucha por ser una persona de bien”… ¿sabes cual es la clave?... ¡fácil!: es dejar que Dios tome control y dominio de tu vida. ¡Te invito a conocerle!

Les doy la bienvenida y ¡comenten, comenten, comenten!
PD: Saludos al amor de mi vida que se me va de vacas… snif, snif, snif. Pásalo heavy y cuidado con los ponis que son frágiles… ¡te amo! y a mi hermana, la “Karlitra”, que lueguito me va a copiar.